15.5.08
Cocoon
La melancolía debe sonar como la canción que escucharon la primera vez que entraron juntos en aquella habitación de hotel, semi ebrios. Buscaban abrigo del frío de mayo y de su propia soledad. Querían desatar el tiempo de sus cinturas para que la sensación de ingravidez durara un rato más.
Antes de que saliera el sol, ella volvería a su mundo y él al suyo, siempre era así. Y cada uno a sus rutinas, a su trabajo, a sus pequeñas penas y glorias cotidianas.
Quizás alguna vez volvieran a cruzarse, porque buscaban lo mismo aunque no quisieran admitirlo. Una noche de sexo.
Sabían que el riesgo de enamorarse estaba. Y que era el menor, cuando sus armaduras interrumpían la música con choques metálicos apenas perceptibles.
Pero por momentos un encantamiento sutil parecía esfumar cualquier resistencia. Algo inasible, vaporoso, como la suavidad de una mirada o la vulnerabilidad ante un leve roce. El deseo profundo, debajo de todo el disfraz.
En el fondo buscaban lo mismo aunque no pudieran admitirlo. Amor.
Quizás alguna vez vuelvan a cruzarse. Y puedan descubrirse.
9.5.08
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